Nuestro país, Chile, esta suscrito a tratados internacionales que regulan la eliminación de todas las formas de discriminación a la mujer. Sin embargo, existe poca conciencia de la influencia que ejerce la violecia simbólica y sobre las dinámicas  en la que se sustenta.

Por mencionar solo un caso, empresas comerciales como la cadena chilena de jeans FES ha abusado de un tema complejamente sensible como el boom mediático de los femicidios en nuestro país en el año 2008, para publicitar una campaña que explicitamente  se autodenomina contra la violencia a la mujer. Esta supuesta complicidad con las ideas pro-defensa femenina hicieron mantener los anuncios en vigencia. La empresa hizo caso omiso de las sanciones que se adjudicaron sobre el tema , a pesar de haber apelado legalmente a normativas internacionales y de derechos humanos para bajarla. Aún más el éxito de su campaña se retroalimentó del morbo colectivo por esta polémica.